Categoría: Personajes
Fecha: Domingo 09 de Diciembre de 2018
Brillante árbitro profesional Fifa, destacado promotor deportivo y gerente social nacido en Samaná, Caldas el 8 de agosto de 1962. Sus padres dos maestros de escuela, Iván Panesso Molina y Aracelly Zuluaga, ya fallecidos; dos hermanos: César y María Cristina.
Fotografía 1: la trayectoria del samaneño en su aporte al deporte, reconocido por su intachable carrera.
Llegó a la ‘Ciudad Milagro’ a los nueve años de edad con toda su familia; hizo estudios primarios en la Escuela Anexa Normal Nacional en 1976 y bachiller del Colegio Nacional Jesús María Ocampo en 1981; terminó licenciatura en Educación con especialización área mayor química, que culminó en 1985; así mismo cursó área mayor biología. Especialista en gerencia social de la UAN. Padre de tres hijos: Laura Marcela, médica; Luisa María, psicóloga y Mateo Augusto, estudiante. Vea también: Me encontré en la vida con... Marina Arias de Jaramillo Primeros pinitos Gracias a la colaboración de su gran amigo Javier Grisales, funcionario de la secretaria de Educación para la época, entró a trabajar en el sector docente en el área de educación física y no en el de su especialidad por falta de cupo; a la postre fue este trabajo el que le abrió las puertas al estrellato como árbitro internacional. En efecto, como monitor de los centros de educación a distancia de la universidad del Quindío —en diciembre de 1978— ante la total escasez de árbitros para un torneo de estos centros, Panesso fue encargado de pitar los partidos; le fue muy bien y su amigo Hernán Rodríguez Estrada le dio fuerza y ánimo para que continuara. Colegio de Árbitros del Quindío En 1988 entró oficialmente al colegio dirigido por Ovidio ‘el Sauce’ Orrego, figura destacada en la historia deportiva nacional, y su primer partido en una de las canchas del aeropuerto El Edén en febrero de ese año. Un poco más adelante fue encargado como juez de cancha y el conocido árbitro Gonzalo Echeverry, como línea. Este último, quién había pitado partidos profesionales y era alumno aventajado de ‘Mecato’ Aristizábal, se extrañó, pero después de verlo pitar le auguró que tendría la escarapela Fifa. Su vaticinio se cumplió. Lea también: Me encontré en la vida con… Evencio Arcila Salazar En los juegos Nacionales de 1988 fue escogido y gracias al éxito conseguido le cogió más cariño a su nueva profesión, a la edad de 28 años. El partido que señaló su destino En pleno ejercicio de su tarea a nivel de fútbol aficionado, fue llamado a dirigir la final juvenil de la copa Castalia, en el estadio El Campín, lleno a abarrotar, con saque de honor del fiscal Valdivieso Sarmiento —partido entre Bogotá y Atlántico, en agosto de 1990—. Fernando es claro al afirmar que este partido fue la llave para su fulgurante carrera posterior. En el fútbol profesional colombiano A los 15 días después fue llamado como línea del partido profesional en la A, Pereira- Santa Fé; árbitro J.J. Torres, continuó como línea en la A y árbitro profesional en la B: primer partido Riosucio - Deportivo Pereira. A finales de noviembre de 1990 le fue entregado el primer partido profesional de la A: Pereira- Cúcuta, con entrada gratis. El veedor de ese partido, Fernando Avendaño, a la sazón instructor de la Federación Colombiana de Fútbol, quién ya lo había observado en El Edén, dio visto bueno y lo propuso para la final. Le puede interesar: Me encontré en la vida con… Octavio Arbeláez Giraldo Prueba de fuego En 1991 —ya en firme árbitro de la B y línea en la A— fue encargado como juez de un partido crucial entre Envigado y Rionegro. Antes del encuentro, emisarios de Pablo Escobar le ofrecieron dinero para cambiar el curso del resultado. Panesso se negó, el partido se efectuó y la imagen del árbitro quindiano se acrecentó en todo el país, aplaudido por la crítica, inclusive el propio Escobar impidió cualquier agresión al considerar que esa era la clase de jueces que necesitaba el fútbol. En octubre de 1991, el destacado colaborador de El Tiempo, Germán Blanco, escribió una bella nota que llamó: La lección de Panesso. Con el apoyo del dirigente Álvaro González Alzate, ampliamente conocido como presidente de la Federación del Fútbol, y el reconocimiento por su labor inicial, condujo cerca de cuarenta partidos de la A; desde luego no todo era color de rosa pues algunos de sus colegas lo veían como ‘sapo’, en este caso, siempre contó con la mano amiga de otra de las glorias del arbitraje, Óscar Julián Ruiz. Árbitro Fifa En 1993 fue designado juez de alta distinción y a partir de 1994 le fue otorgada la responsabilidad de pitar partidos internacionales; el primero de ellos Nacional de Ecuador contra un equipo brasileño. Vea también: Me encontré en la vida con… Eduardo Montoya Betancourt Este año le correspondió la final América – Nacional, y Fernando recibió, de un dirigente del América enviado por Miguel Rodríguez, otro ofrecimiento indecente, que al ser rechazado le significó al valeroso juez de la cancha una sanción de seis meses, pues el dirigente de marras era influyente en las altas esferas deportivas. La protesta unánime de los comentaristas, en particular Carlos Antonio Vélez, le permitió continuar su dedicado trabajo. Con una admirable consolidación de juez honrado fue posible que dirigiera 200 partidos internacionales y 400 nacionales. Fue una vida de integridad al servicio del deporte. Docente y escritor. Catedrático de la universidad del Quindío en los cursos de administración deportiva y juzgamiento deportivo durante 18 años. Además es autor de dos textos fundamentales: ‘Reglas del fútbol, comentadas e ilustradas’ y ‘Reglas del fútbol – volumen actualizado’.
Fuente: La Cronica del Quindio. [2302]
Autor: En Profundidad
Cantidad de Impresiones: 803
Editado Por: Cristian Giovanny Toro Sánchez.
Comentarios