Categoría: Personajes
Fecha: Miércoles 15 de Mayo de 2019
Rafael sostiene la pintura que hizo sobre su padre. Su madre construyó el relato. En la placa se lee: Carlos Alberto Rodríguez Clavijo. 17 de septiembre de 1949/ 3 de octubre de 1995. Hecho victimizante homicidio. Comerciante. "Fui una persona muy atenta y muy servicial con mi familia, pero también con las personas que lo necesitaron. Fui muy andariego por el tema de mi profesión. Me gustaba andar de pueblo en pueblo vendiendo mercancía. Muchas veces mi esposa y mis hijas me acompañaban. Mi sueños eran sacar a mis hijos adelante dándoles un buen estudio. Viendo que el almacén estaba creciendo yo estaba muy contento, pues ese era mi sustento y el de mi familia".
Fotografía 1: la exhibición es hasta hoy en la pinacoteca de bellas artes. las obras son en acuarela sobre lienzo. fueron victimas del conflicto armado en samaná.
A Rafael Andrés Rodríguez y a su familia el conflicto armado los alcanzó en Samaná (Caldas) y les desapareció a su padre, Carlos Alberto Rodríguez Clavijo, un 3 de octubre de 1995. Rafael tenía 10 meses de edad y su madre debía enfrentarse sola a su cuidado, de sus dos hermanas y del hijo que llevaba en su vientre. La guerra hizo que conociera a su progenitor por medio de relatos, de historias, pero el arte lo ayudó a acercarse al perdón y a la reconciliación para impregnar de color 43 rostros, incluido el de su padre, de víctimas del conflicto en ese municipio y exhibirlos en la exposición Re/nacer, retratos y relatos. La inauguración de la exposición fue el lunes y a ella asistieron familiares de Rafael y la alcaldesa de Samaná. "Es mi trabajo de grado para recibir el título como maestro en Artes Plásticas de la Universidad de Caldas. Quería mostrar esa realidad que la gente no conoce, eso que las familias de las victimas siempre tienen por contar, dignificar el nombre de su familiar que es lo más importante, porque sabemos que los mataron, pero ¿qué hacían?, ¿quiénes eran?, quería rescatar eso, no es solo el retrato, sino el relato", expresó Rafael. Las obras son hechas en acuarela sobre lienzo y están sobre un retablo negro. Cada una cuenta con una placa en la que se lee el nombre de la víctima, la fecha de nacimiento como la de su asesinato o desaparición, y un pequeño relato narrado en primera persona por esposas, hijos, padres o hermanos en el que cuentan a qué se dedicaban y qué les gustaba hacer. "Es un trabajo de campo que vengo realizando desde hace dos años con las familias en Samaná. Aunque soy de ese municipio no fue fácil hablar con ellas porque era recordar un capítulo doloroso. Por ello, no se habla del hecho victimizante, sino que se le da un enfoque hacia el perdón, la reconciliación. No podemos olvidar, pero debemos perdonar por el bien de nosotros". Rafael salió desplazado de Samaná en el 2011 y regresó en el 2015. Al llegar se encontró con la Fundación para el Desarrollo Comunitario de Samaná (Fundecus), que lleva siete años haciendo una labor de memoria con las víctimas. Había fotografías de algunas de ellas y Rafael vio la de su padre. "Fue muy impactante. No sabía que estaba en esa galería y eso me movió a hacer algo. Le propuse a la directora hacer mi pasantía universitaria ahí y me dijo que sí. Resignifiqué esas fotografías a mi estilo, al color que es lo que más trabajo, quería darles vida. Que se viera la vida y no la muerte". Como víctima le costaba hablar de su padre, pero comenzó un proceso de sanación para entender más del conflicto, cómo llegó a su municipio y empezó la búsqueda de artistas que trabajaban el tema para ayudar a otras personas a superarlo. "A mí me mueve mi papá. Es ese ser que llevo a todos lados y quería hablar de él con arte. Además, en esta exposición también está mi tío que murió a los dos años de haber muerto mi papá".
Fotografía 2: en medio de las pinturas y acompañado de su hijo.
Fotografía 3: rostros del conflicto cubiertos de color
Fuente: La Patria. [2362]
Autor: LISET ESPINOZA
Cantidad de Impresiones: 519
Editado Por: Cristian Giovanny Toro Sánchez.
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